El problema que enfrenta la educación secundaria en Colombia es fundamentalmente distinto al que caracteriza a la educación primaria. Puede decirse que éste reside, en lo principal, en la falta de claridad en la definición que el Estado y la sociedad hacen de ella y, por ende, en la función que a ésta se imprime.
De una parte, la educación secundaria ha sido vislumbrada por algunos
sectores como un paso hacia la vinculación del individuo al mercado laboral,
atribuyéndole así, como fin principal, la preparación de trabajadores
eficientes. Las agencias internacionales de crédito y desarrollo impulsaron de
hecho esta concepción en los años setenta, apoyándose en la idea de que un país
con el desarrollo colombiano, debería dar prioridad a la superación de los cuellos
de botella que la economía pueda enfrentar en la oferta de mano de obra
calificada.
De manera acorde con esta forma de visualizar la educación, el Estado
debería tender hacia el fortalecimiento de la educación diversificada, apoyando
los cinco tipos de bachillerato técnico existentes (comercial, agrícola,
industrial, pedagógico y de promoción social). De otra parte, un sector también
importante ha abogado por una concepción más humanista de la educación
secundaria, la cual, según esta filosofía, debería inscribirse dentro de la
educación básica a la que debe acceder todo individuo, apoyando el bachillerato
clásico en contra de la educación diversificada, esta forma de concebir la
educación secundaria cuestiona la bondad de un sistema que especializa a la
población desde una edad tan temprana, ofreciendo por ende muy pocos años de
educación básica.
En realidad, la modalidad del bachillerato técnico ha sido controvertida
desde sus inicios, tanto por su contenido pedagógico como por la eficacia de la
misma. Económicamente más costoso, el bachillerato técnico no ha llegado nunca
a más del 25% de los estudiantes de secundaria. Las evaluaciones recientes del
Banco Mundial y el Banco Interamericano han llegado a la conclusión de que la
educación técnica es más costosa y no prepara al estudiante mejor para su
carrera laboral. La definición de cuantos son los años “suficientes” de
educación básica es obviamente controvertible, pero para Colombia, en el plan
“Las Cuatro Estrategias”, correspondiente al último gobierno del Frente
Nacional, se extendió la educación básica hasta el noveno grado. Lo anterior,
sin embargo, no se ha reflejado en la evolución de la política educativa
respecto de esta categoría educacional. En el momento la educación secundaria
tiene algunas características especiales: en primer lugar, la educación privada
sigue teniendo un peso importante (38% en 1988) en contraste con la educación
OEI - Sistemas Educativos Nacionales - Colombia 6 primaria, la cual es
fundamentalmente estatal. Debe destacarse, sin embargo, la pérdida de
importancia de la educación privada en este renglón, en el que la participación
estatal ha aumentado, pasando de representar del 50% de la matricula en 1970 al
62% en 1988.
En segundo lugar, el grueso de la educación secundaria es urbano,
obligando esto la migración del campo ya que “solo tres de cada diez egresados
rurales pasan a la Secundaria Rural”. Pese a los desequilibrios mencionados, el
mayor filtro de estudiantes por condiciones económicas de los hogares parece
tener lugar desde la primaria, por lo que la mayoría de estudiantes que logra
pasar a la secundaria puede, así mismo, terminar esta educación. Subsiste, sin
embargo, una proporción importante de alumnos con bachillerato incompleto (el
nivel de deserción promedio en 1984 era del 13% sobre todos los grados de
secundaria) para quienes las condiciones de desarrollo laboral son
especialmente difíciles. En un estudio reciente, se encontró de hecho que es en
éste sector de la población donde se presentan los peores rendimientos
laborales y las menores posibilidades de promoción ocupacional. En las zonas urbanas,
la escolaridad acumulada promedio era de 8.3 en 1988 (y apenas 3.8 en las zonas
rurales), como resultado de un rápido incremento logrado en las últimas décadas
y gracias al cual la distancia entre Colombia y otros países latinoamericanos
más avanzados a este respecto se ha venido acortando. Sin embargo, la situación
del país es aún insatisfactoria en el contexto latinoamericano, siendo todavía
inferior a la que se presenta en países como Venezuela, Perú o Panamá.
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